jueves, 16 de diciembre de 2010

Algo de Litio para el Terrorismo

Hay como duele resbalar después de tanto tiempo sin esta aguja en los dedos.

Pudo haber empezado como algún breve verso escrito en papel higiénico, pudo pero no fue así es más, termino como pájaros de servilleta en una mesa de restaurant sin pagar la cuenta.

Después incluso de haberme pasado días y días capturando fantasmas bajo mi almohada de haber arrancado con esfuerzo lujuria, botones, faldas, sueños y caprichos no podía deshacerme de las muletas.

La ciudad prendía triste todos los recuerdos gastados de tanto girar, las bancas escritas en las plazas, el sonido del charco al pasar, todo estaba en play menos yo. Jugaba a poseer ventanas y miradas al dormir en este gris eterno, jugaba pero no tenía con quien pelear. No pues, nunca te había esperado tanto. Cuando tardan la gente se va, pero no tenía a donde ir…. ¿A dónde van los demás?
Conté todos los pasos que hice para bajar esta escalera, conté, conté pero aun no se sumar. El dinero me alcanzaba para uno de esos viajes económicos, así que me coloque aquellos auriculares sonaba Sparklehorse y las luces prendían para verte, bienvenido viaje sin regreso. La gente decía que era tarde, que no llegarías esta vez, pero estoy harta de que todos hablen por ti. Puedo ser un turista ahora que me has desterrado, puedo, puedo aprender a vivir así. 

¿Y que es lo que quieres capturar con esos lentes marrones? 

Son rápidas las consecuencias de tus actos desmedidos, las inyecciones de amor, el humo de mentiras y las jaladas, las jaladas lentas que dejamos en pausa por los besos, fotografías y fotografías perdidas años atrás, ahora me pregunto si me equivoque de lugar.  No llegas y me equivoque de lugar. Otra vez me equivoque de lugar.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Cuando muera. ¡Salud!

Cuando muera, les digo a todos ustedes, gente muerta que se vegeta en esta iglesia, no querré una misa igual. No obligare a mis nietos a aburrirse en el sistema de sentados parados, algo así como el mete y saca de la naranja mecánica ¡así de mecánica! No, no los obligare.

Ni a ustedes amigos, ateos, agnósticos, libertarios, lacras, escorias sociales, bebedores compulsivos, prostitutas amigas mías, y por último a mi familia, a tener que compartir una misma sala, un mismo silencio, sus miradas distantes y perdidas, por respirar el mismo aire. Gentes tan diferentes a las que tanto amé.

Cada uno estará en su casa y no habrá fecha en el calendario en el que tengan que recordarme. Sera ceremonia de ustedes. Harán el amor con el recuerdo que ahora escribe. Cogerán una copa de su licor preferido – ni siquiera el mío – y beberán. Beberán como si lo fueran a hacer conmigo.


Mira ya los imagino sentados, solos o acompañados por otras almas que me quisieron y que también los quieren a ustedes, todos compartiendo el mismo código, la misma esencia. Ustedes, putas, periodistas, amigos, familiares, amantes, amores. Ustedes, juntos porque lo quisieron. Si quieren pueden hacer el amor después. No se preocupen, si quieren yo – este recuerdo que escribe- no los interrumpiré, me hare un lado, los mirare de soslayo – un poco de voyerismo no es malo je, je, je – y me iré, contenta que mi causa engendre amor. Y si quieren que participe – supongo que quizás sean mis amantes – estaré ahí con ustedes, recitándoles poesía a los oídos, al ombligo, cogiéndolos por los codos, ¡que se yo! Por donde se me antoje, je.

En el día de mi muerte.
Hoy que no es un buen día para nacer.